viernes, 16 de mayo de 2014

Ser gay en el siglo XXl


Para iniciar este texto me voy a dirigir a una serie de estadísticas realizadas en Colombia sobre el tema de la comunidad lgbt. La firma universal McCann entrevisto alrededor de 4.470 personas, incluyendo homosexuales y heterosexuales en las ciudades de Medellín, Bogotá, Cali y barranquilla, la cual arrojo los siguientes datos:
-más del 60 % ya ha socializado su sexualidad.
-el 62 % tiene el reconocimiento de aceptación de su familia
-el 67 % tiene el reconocimiento de aceptación de sus amigos.
- y el 55 % tiene el reconocimiento de aceptación de sus compañeros de estudio y/o trabajo.
El tema de la homosexualidad hoy en día, se está convirtiendo en algo más frecuente en la comunidad joven, pero esto no hace que salir del closet sea más fácil, hablarles  a tus padres de tu sexualidad, es quizás una de las decisiones más duras de enfrentar.
Todo empezó una tarde del mes de agosto de 2011, en una red social muy conocida por el mundo hoy en día “Facebook”, en donde yo encontré a la persona que cambiaría mi vida, él, un hombre que con sus palabras logra obtener lo que desea, generó en mi quizás una de las etapas más duras para una persona de la comunidad lgbt.
 creí poder llevar esta relación a escondidas de mi vinculo social, pero no fue así, tarde o temprano se tenían que enterar, primero porque  la ciudad donde vivo es demasiado pequeña y aquí prácticamente que todo se sabe y segundo   porque llevar ese miedo a todas partes no es nada fácil, transcurrieron  solo 4 meses para que mi familia descubriera mi secreto, mi hermana una mujer militar, dedicada a su profesión, se formó en un ámbito demasiado estricto que no tolera a los gais , lo que para mí es aún más duro. Ella muy astuta y muy ingenua, sabía que yo estaba ocultando algo y decidió ir mas allá de sus pensamientos, extrayendo de mi celular personal la memoria stick.
Al hacer este acto ella lo único que consiguió fue estrellarse contra el mundo, porque en este pequeño hardware yo almacenaba fotografías con mi actual pareja en esos momentos. mi hermana, decide esperar solo unas cuantas horas para confrontar la realidad, al día siguiente, recuerdo tanto que era un 18 de diciembre de 2011 tipo 12 del día cuando mi hermana me llama a decir, ¿usted por qué nos hace esto? yo le respondo ¿hacer qué?, ella me dice: “lo único que le digo… (Con su voz entre cortada), es que si a mí mama le pasa algo usted es el responsable”. y cuelga, pasados 5 minutos llama mi mama llorando de una manera que yo jamás imagine escucharla, mi mama es una señora muy conservadora, llevada de su parecer, ella siempre tuvo el temor de que yo saliera gay, y quizás toda mi niñez intento educarme como un “hombre normal” como lo llama ella, de mi padre no hablo por que el falleció hace más de 15 años, al escuchar la voz de mi madre quebrada en llanto, no resisto tampoco contener mis lágrimas, pero empezamos una conversación demasiado fuerte.
supongo que para ninguna madre y menos para la mía que es tan conservadora es fácil asimilar una noticia de estas, fue aquí en este momento donde yo me sentía el peor criminal, una oveja negra, el hijo que nadie quiere tener, no por mi condición sino por las fuertes palabras de mi madre, escucharla decir que soy una vergüenza para ella, que soy un pecador ante los ojos de Dios, que ella no piensa volver a casa porque le avergüenza tener un hijo gay, que desde el momento que ella se enteró que yo era gay ella dejo de ser mi mama porque simplemente ella no me crio para ser gay sino para tener un hogar, una mujer y unos hijos.
desde ese momento quedo destruido, sin ánimos de seguir viviendo, sin esperanzas , sin sueños , sin metas, sin proyectos, sin aspiraciones, solo quería desaparecer de mi casa , llegar a un lugar donde nadie conociera de mí y donde nadie estuviese enterado de mi condición, quería empezar una nueva vida quizás con la mentalidad de cambiar y ser un hombre normal, pero justo en ese momento de desesperación donde ya tenía mis cosas personales empacadas para tomar rumba hacia lo desconocido, recibo una llamada de mi hermana, un poco más calmada , mas consiente de la situación, mas aferrada a la realidad diciéndome, usted sigue siendo mi hermano y si mi mama no le tiende la mano yo lo estaré apoyando en todo, yo confiado en su palabra acepto el trato por llamarlo así.
pero su apoyo duro solo 10 días, el 28 de diciembre del mismo año, ella me sienta en el comedor y me pide que la escuche, empieza a ponerme las cartas sobre la mesa , y yo dentro de mi pensaba “me apoya pero me pone reglas” , ella me decía llorando, yo lo quiero a usted pero yo sé que eso que usted siente es algo pasajero, usted tiene otro sentir, usted puede cambiar, si quiere yo lo llevo a donde un psicólogo, lo acompaño a la iglesia para que Dios nos ayude, usted si puede cambiar a lo que yo respondo de una manera muy sarcástica esto no es de ayer , esto es de siempre… pero igual acepto su trato, y lo hacía no por que quisiera cambiar sino porque de esa decisión dependía mi carrera universitaria que ya llevaba en 3 semestre.
“el más reciente informe de la ONG Colombia Diversa, que lucha por el reconocimiento de los derechos de las parejas del mismo sexo, revela que en el periodo 2006-2007 hubo al menos 99 homicidios de personas LGBT en Colombia, de los que 37 fueron "por prejuicio".

De esas cifras se pasó a 127 homicidios, 46 de ellos "por prejuicio", en el lapso 2008-2009.”


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