Ser gay en el siglo XXl
Para iniciar este texto me voy a dirigir a una
serie de estadísticas realizadas en Colombia sobre el tema de la comunidad
lgbt. La firma universal McCann entrevisto alrededor de 4.470 personas,
incluyendo homosexuales y heterosexuales en las ciudades de Medellín, Bogotá,
Cali y barranquilla, la cual arrojo los siguientes datos:
-más del 60 % ya ha socializado su sexualidad.
-el 62 % tiene el reconocimiento de aceptación
de su familia
-el 67 % tiene el reconocimiento de aceptación
de sus amigos.
- y el 55 % tiene el reconocimiento de
aceptación de sus compañeros de estudio y/o trabajo.
El tema de la homosexualidad hoy en día, se
está convirtiendo en algo más frecuente en la comunidad joven, pero esto no
hace que salir del closet sea más fácil, hablarles a tus padres de tu sexualidad, es quizás una
de las decisiones más duras de enfrentar.
Todo empezó una tarde del mes de agosto de
2011, en una red social muy conocida por el mundo hoy en día “Facebook”, en
donde yo encontré a la persona que cambiaría mi vida, él, un hombre que con sus
palabras logra obtener lo que desea, generó en mi quizás una de las etapas más
duras para una persona de la comunidad lgbt.
creí
poder llevar esta relación a escondidas de mi vinculo social, pero no fue así,
tarde o temprano se tenían que enterar, primero porque la ciudad donde vivo es demasiado pequeña y
aquí prácticamente que todo se sabe y segundo
porque llevar ese miedo a todas partes no es nada fácil,
transcurrieron solo 4 meses para que mi
familia descubriera mi secreto, mi hermana una mujer militar, dedicada a su
profesión, se formó en un ámbito demasiado estricto que no tolera a los gais ,
lo que para mí es aún más duro. Ella muy astuta y muy ingenua, sabía que yo
estaba ocultando algo y decidió ir mas allá de sus pensamientos, extrayendo de
mi celular personal la memoria stick.
Al hacer este acto ella lo único que consiguió
fue estrellarse contra el mundo, porque en este pequeño hardware yo almacenaba
fotografías con mi actual pareja en esos momentos. mi hermana, decide esperar
solo unas cuantas horas para confrontar la realidad, al día siguiente, recuerdo
tanto que era un 18 de diciembre de 2011 tipo 12 del día cuando mi hermana me
llama a decir, ¿usted por qué nos hace esto? yo le respondo ¿hacer qué?, ella
me dice: “lo único que le digo… (Con su voz entre cortada), es que si a mí mama
le pasa algo usted es el responsable”. y cuelga, pasados 5 minutos llama mi
mama llorando de una manera que yo jamás imagine escucharla, mi mama es una
señora muy conservadora, llevada de su parecer, ella siempre tuvo el temor de
que yo saliera gay, y quizás toda mi niñez intento educarme como un “hombre
normal” como lo llama ella, de mi padre no hablo por que el falleció hace más
de 15 años, al escuchar la voz de mi madre quebrada en llanto, no resisto
tampoco contener mis lágrimas, pero empezamos una conversación demasiado
fuerte.
supongo que para ninguna madre y menos para la mía
que es tan conservadora es fácil asimilar una noticia de estas, fue aquí en
este momento donde yo me sentía el peor criminal, una oveja negra, el hijo que
nadie quiere tener, no por mi condición sino por las fuertes palabras de mi
madre, escucharla decir que soy una vergüenza para ella, que soy un pecador
ante los ojos de Dios, que ella no piensa volver a casa porque le avergüenza
tener un hijo gay, que desde el momento que ella se enteró que yo era gay ella
dejo de ser mi mama porque simplemente ella no me crio para ser gay sino para
tener un hogar, una mujer y unos hijos.
desde ese momento quedo destruido, sin ánimos
de seguir viviendo, sin esperanzas , sin sueños , sin metas, sin proyectos, sin
aspiraciones, solo quería desaparecer de mi casa , llegar a un lugar donde
nadie conociera de mí y donde nadie estuviese enterado de mi condición, quería
empezar una nueva vida quizás con la mentalidad de cambiar y ser un hombre
normal, pero justo en ese momento de desesperación donde ya tenía mis cosas
personales empacadas para tomar rumba hacia lo desconocido, recibo una llamada
de mi hermana, un poco más calmada , mas consiente de la situación, mas
aferrada a la realidad diciéndome, usted sigue siendo mi hermano y si mi mama
no le tiende la mano yo lo estaré apoyando en todo, yo confiado en su palabra
acepto el trato por llamarlo así.
pero su apoyo duro solo 10 días, el 28 de
diciembre del mismo año, ella me sienta en el comedor y me pide que la escuche,
empieza a ponerme las cartas sobre la mesa , y yo dentro de mi pensaba “me
apoya pero me pone reglas” , ella me decía llorando, yo lo quiero a usted pero
yo sé que eso que usted siente es algo pasajero, usted tiene otro sentir, usted
puede cambiar, si quiere yo lo llevo a donde un psicólogo, lo acompaño a la
iglesia para que Dios nos ayude, usted si puede cambiar a lo que yo respondo de
una manera muy sarcástica esto no es de ayer , esto es de siempre… pero igual
acepto su trato, y lo hacía no por que quisiera cambiar sino porque de esa
decisión dependía mi carrera universitaria que ya llevaba en 3 semestre.
“el más reciente informe de la ONG Colombia Diversa, que
lucha por el reconocimiento de los derechos de las parejas del mismo sexo,
revela que en el periodo 2006-2007 hubo al menos 99 homicidios de personas LGBT
en Colombia, de los que 37 fueron "por prejuicio".
De esas cifras se pasó a 127 homicidios, 46 de ellos "por prejuicio", en el lapso 2008-2009.”
De esas cifras se pasó a 127 homicidios, 46 de ellos "por prejuicio", en el lapso 2008-2009.”
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